miércoles, 27 de junio de 2012

El Marxismo


El marxismo o comunismo teórico nace de la mano de Karl Marx y Friedrich Engels y pronto se convierte en una alternativa social y económica de facto con una popularidad insospechada entre las clases populares.
Para definir el concepto de marxismo podemos usar un solo término: colectivización.
Así pues, la base del marxismo se encuentra en la colectivización es decir reparto equitativo de todos los bienes, eliminando de esta forma la propiedad privada mas no la propiedad personal.
La forma más directa de colectivización de bienes es la colectivización de los medios de producción. En este proceso se acaba con la acumulación de riqueza1 por parte de una o varias clases sociales (burguesía y nobleza) y por ende con la pobreza del proletariado.
Marx defiende que la historia es una constante lucha de clases entre el proletariado que pugna por conseguir una mejor posición económica social y la burguesía y las clases dominantes que luchan por mantener sus privilegios.
Este proceso de lucha ha sido la base de todos los conflictos sociales previos como la tensión entre hombres libres y esclavos o entre señores feudales y siervos.
La única forma de crear un sistema social resistente al paso del tiempo es eliminar cualquier concepción de clase acabando de ésta manera con la lucha de clases.
Este proceso de equidad social tiene dos fases: la colectivización de la riqueza y la colectivización del poder.
El acumulamiento de riqueza por parte de una clase dominante según el modelo capitalista empezó a darse durante la Baja Edad Media cuando los gremios empezaron a considerar el capital un bien social.
Parte de la sociedad debió asalariarse con lo que la riqueza de estas clases aumentó aun más debido a la plusvalía. Marx entendía la plusvalía como toda aquella ganancia que producía el obrero que no iba destinada a su salario ni al pago de los costes de la producción por lo que iba dirigida directamente al burgués.
Se creó así una forma de vida rentista que primó en la clase burguesa. Entendemos pues al proletariado como aquella clase social que produce mucha más riqueza de la que puede disfrutar y a la burguesía como la clase que disfruta de más riqueza de la que produce.
El asalariado entra en un círculo de nula evolución económica por lo que su salario sólo tenía como posible uso su propia subsistencia y el asalariado temporal se convertía en asalariado permanente. El propio trabajo del proletariado enriquece aun más a la burguesía acrecentando la distancia entre estos.
Para acabar con esta espiral de acumulación del capital por parte de unos pocos Marx propuso como método una revolución social dirigida por el proletariado o revolución proletaria pero más adelante surgieron otras vías como la democrática.
Defendía la necesidad de que los proletarios tomaran el poder estatal (dictadura del proletariado) para colectivizar toda riqueza y los medios de producción para abandonar el poder una vez abandonada la fase reaccionaria. En este punto aparece la sociedad sin clases.

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